Sentir el frío del suelo entrando por mis pies, enfriándome algo más que el alma, enfriándome los sueños que acabo de tener en lo calientico de mi cama, levantar la cabeza y sentir el vacío, el vacío que te carcome las entrañas, parecido a la sensación de vacío que te producen las montañas rusas, con la diferencia que no estoy sentada en una y esta sensación no resulta efímera, ya lleva varios días conmigo, no me deja pensar, no me deja escribir, se confunde con el hambre pero no se va después de comer, me ha dejado una especie de agujero negro en el estómago que si no logro cerrarlo se devorará mi alma. Este vacío sabe a soledad pero se siente distinto, ya he compartido con soledad antes y su presencia no resulta física, sólo emocional, en cambio este vacío es diferente, este vacío resulta personal, me conoce, sabe quién soy, me acechó durante varios meses y esperó su oportunidad para atacarme, justo ese día, cuando estaba más sensible. Ahora es parte de mi, he pensado en ponerle un nombre, a ver si logro tenerlo al margen, porque debo ponerle un limite ya que no puedo echarlo, no puedo deshacerme de él porque este vacío es físico, no es emocional, porque ahora vivo con un vacío en la panza.
Lo que puedo decirte cariño, es que debemos aprender a diferenciar las necesidades humanas de los sentimientos, por ejemplo, yo no quiero un futuro contigo, pero de vez en mes puedo buscarte, decirte mil cosas y prometerte una vida juntos o quizás sólo a Venecia y que tu pintes el mundo con tus ojos o en el lienzo, mientras yo escribo sobre nosotros en algún cuaderno viejo o mejor aún sobre tu espalda mientras cuento tus pecas con mis dedos... o a con la boca.
Yo aquí... yo aquí... Yo aquí, como todas las noches, respirando por inercia, escuchando las cigarras cantar afuera sus atorrantes notas, mientras el silencio le hace eco a sus quejas, pensando... pensando... pensando... ¡Qué ya no quiero pensar más!, todo se torna confuso, la melancolía taladra mis recuerdos y ese maldito nudo en la garganta, ese nudo que impide que el aire pesado como el concreto entre a mis pulmones.
El calor se empieza a sentir, aunque la temperatura oscile entre los 20 y 21 grados, el aire sigue sin entrar libremente a mis pulmones, el corazón se acelera, una gota recorre mi rostro, hace calor, las pupilas se dilatan y... ese maldito nudo en la garganta, cierro mis ojos, intento calmarme, las cigarras dejan de cantar, siento el corazón en la cabeza, aprieto mis ojos cerrados... te veo... te veo... te veo en blanco y negro, ahí parado sonriendo, con los rizos al viento, mis manos se empiezan a enfriar, no dices nada, sigo sintiendo el corazón en la cabeza, te veo, ¡es un recuerdo!, pero no cualquier recuerdo, es el recuerdo de un sueño, la playa en invierno, tus rizos al viento, la sonrisa incandescente del sol en blanco y negro, tus rizos al viento. Llueve, llueve mucho, la ventana se cierra, siento el corazón en la garganta, el sol blanco, el eco del silencio, aprieto la mandíbula, te veo de espaldas con tus rizos al viento, la playa... ¡NO! estamos en el parque... el parque de la esquina, el corazón en su sitio, el tiempo se detiene, alguien se acerca, shhh eco ¡shhh!, el corazón ya no se siente, tus rizos... tus rizos ya no están al viento, relajo la boca, suelto mis manos, olvido el recuerdo, abro los ojos, la sensación de vacío inminente me agobia, el sonido de la lluvia chocando con el techo, hace frío, cierro los ojos... no te veo, y yo aquí... YO, AQUÍ... simplemente aquí.
No suelo escribir cosas así en mi blog, pero todavía no defino lo que soy y como aquí expreso lo que siento pues seré fiel a mi misma y escribiré a continuación lo que siento:
Para los que no lo saben, siento un interés peculiar por la fotografía y ciertas expresiones audiovisuales, no soy fotógrafa, quizás por el mismo hecho que no me considero escritora, ni mucho menos poeta, sí, a lo mejor sigo estando muy cuerda para todo este asunto tan maravilloso y lindo del arte, pero bueno me estoy desviando. El comité organizador del evento (y gracias a un amigo muy cercano) me invitaron hacer una muestra fotográfica en honor a un muy complejo libro de Julio Cortázar, "Rayuela" en su evento "Líbrate III" el cual se llevó a cabo el martes 23 de abril para celebrar el día del libro en La Universidad de Los Andes (ULA).
La exposición fotográfica fue un
homenaje a “Rayuela” de Julio Cortázar y basé las fotografías en citas
textuales del libro, las que más me marcaron, o las que son más famosas, mi
intención fue expresar visualmente dicha citas, como las imaginé o lo que me
hicieron sentir (aquí les dejo el link de mi Flickr por si quieren verlas http://www.flickr.com/photos/andreamers/8677106840/in/set-72157633311857109/ ).
En lo que llegué a la ULA, un
amigo y yo guindamos las fotos del techo y dibujamos en el suelo lo que aquí
en Venezuela se conoce como un pisé o
un avioncito (según logré enterarme
ese día) en el pasillo que queda bajando las escaleras del hall justo en la vía
al salón del usos múltiples. Cuando todo estaba listo se me acercó un niño que siempre
anda por ahí jugando o haciendo preguntas de lo que no logra comprender, Axel
se llama, tendrá aproximadamente unos 6 años de edad, y me preguntó, “¿Puedo
jugar?”, efectivamente el pisé hecho en el suelo era para jugar, pero yo no
quería que él jugara, ya que era hecho con tiza y lo iba a dañar, le dije que
podría jugar pero no ahora sino más tarde, por mi parte esperaba ansiosa a que
la gente saliera de las ponencias y vieran mis fotos, mi lema del día era que
las criticaran, que me dijeran que aspectos debo mejorar y así poco a poco ir
aprendiendo, Axel seguía insistiendo que si podía jugar, a él poco le
interesaban mis fotos, sólo quería jugar.
Las fotografías estaban puestas
estratégicamente sobre los números del pisé, así las personas que deseaban
verlas tendrían que jugar, lo hice de este modo con el fin de volver
interactiva la exposición, que las personas recordaran su infancia y apreciaran
mi trabajo, con ningún otro fin, claro, las fotos estaban guindadas a la altura
de un adulto, no a la altura de un niño de 6 años de edad, por eso Axel no
podía ver las fotos, a él sólo le volvía loco el hecho de jugar pisé.
Cuando había terminado de montar
todo, una de las organizadoras del evento, La profesora Vanessa Castro, me pide
que haga una reseña de mi trabajo, algo básico para una estudiante de 4to año
del Comunicación Social, no vi problema alguno hasta que me senté y me puse a
redactarla, ahí comenzó todo, ¿Qué quería expresar?, ¿Por qué Rayuela? todo era
muy básico, ¿Qué quería? bueno, expresar visualmente citas que consideré las
más importantes del libro, más nada y ¿por qué Rayuela? Porque este año se
cumplieron 50 años de la publicación de la obra y era eso, un “Homenaje a
Rayuela” todo era así de simple, no
había más nada que decir, no había un hecho trascendental que me impulsara como
"artista" a realizar ese trabajo, pero sabía que no podía dejar todo tan
plano, que las personas querrían que les sacará una lógica más profunda a la exposición
para que la considerara interesante o al menos una crítica a la sociedad
actual, ya que eso parece mover mucho a estas generaciones.
En eso se acercan mis primeros
espectadores, unos nuevo ingreso de mi carrera, ellos no sabían que las fotos
eran mías, y fue una sorpresa escucharlos analizarlas junto con el pisé en el
suelo, diciendo algo como: "claro, las fotos y el pisé en el suelo
expresan un salto en el tiempo, quiere que volvamos a nuestra infancia, porque
ya en este punto estamos perdidos..." Bueno, en cierto modo si quería que
la gente recordará su infancia, pero no porque los considerara perdidos, sólo
quería que se divirtieran un poco, así siguieron pasando estudiantes de
Comunicación Social y de Idiomas Modernos, asumo yo, cada uno le sacaba una
lógica extraña a mis fotos, unos análisis dignos de un Psicoanalista, pero nadie jugaba, ni siquiera querían
caminar por encima del pisé "para no dañarlo" así les dijera:
"jueguen, para eso está ahí, para jugar" todos rechazaban mi oferta
con una sonrisa, las prioridades de ellos eran el opuesto total a las de Axel,
a ellos sólo los motivaba descubrir el mensaje oculto que quería exponer (el
cual nunca existió) y el pobre Axel sólo quería jugar.
Poco a poco me fui rindiendo,
dejé que Axel jugara y junto con la lluvia, dañaran el pisé en el suelo, unas 3
o 4 personas de las que se acercaron tuvieron lo que en este momento llamo valentía de atreverse a jugar pisé y
recordar su infancia, la mayoría me felicitó por mi trabajo y cuando me
preguntaban qué si mi intención era representar X o Y asentía con una sonrisa
para que se fueran felices con sus análisis, pero creo que al que más logré
llegarle con mi trabajo fue a Axel que aunque no estoy segura si vio o no mis
fotos, sintió y se emocionó por mi trabajo, aunque para él sólo fue un pisé en
el suelo, pero el hecho de que aunque sea a él logré llegarle, fui feliz y esa
fue mi conquista del día.
No me mal interpreten, me alegra
que mi trabajo los haga pensar, que intentaran descifrar un mensaje oculto, me
emociona que les cause intriga, pero a veces hay que dejarnos de formalismos,
de sobre racionalizar todo, a veces no hay mensajes ocultos, a veces las cosas
son más simple de lo que parecen, pero hemos llegado a un punto en que
rechazamos la maravillosa simplicidad de las cosas por creernos unos críticos o
eruditos, no existen las verdades absolutas ni palabras suficientes para
describir la sensación que recorre el cuerpo después de un estornudo, sólo se
siente más no se explica y ahí está lo maravilloso que es sentir sin pensar por
qué se siente.
Ana… Ana estaba sentada en el sillón de siempre, mirando la ventana como si tratase de detener el tiempo, las nubes se movían como si danzaran, Ana soñaba dormir en ellas.
-¡Ay, Ana! si las cosas hubiesen sido diferentes, sí tan solo no te hubieses quedado suspendida en tu orgullo, si no hubieses centrado tu vida en tus malditas expectativas inalcanzables, es como si hubieses puesto una meta tan imposible para asegurarte de nunca alcanzar la felicidad ¿Tanto miedo tienes de obtener lo que siempre soñaste?
-¡Ay, mi querida Ana! Paso mis días preguntado por ti, al café de las mañanas, al pajarito que hizo su nido en mi ventana, incluso he pensado anotar en un papel una simple pregunta "¿Ya lloras Ana?" Y amarrárselo a su pata para que te lo lleve volando. También recuerdo tu lucha contigo misma, recuerdo que me decías "yo no lloro porque cuando lo hago me siento estúpida" ¡Ay, mi inocente Ana! Quiero decirte ahora que llorar no es estúpido, llorar es sentir como el alma se desborda por nuestros ojos, lo maravilloso que es sentir… sentir hasta con las pestañas mí querida Ana.
-¡Ay, mi insaciable Ana!, ¿Qué estás haciendo en este momento?, ¿Escribiendo sobre mi?, ¿Escribiendo sobre ti misma mi querida Ana?, cambiando tu nombre por otro, desfragmentando tu alma para referirte a ti misma en 3era persona ¿Crees que engañas a alguien mi querida Ana?, pero más que nada ¿Crees que logras engañarte a ti misma?
-¡Ay mi incrédula Ana! Tan tonta, tan ingenua, no has cambiado nada, sigues siendo la misma insegura de 10 años atrás, escondiéndote detrás de una brillante sonrisa, como para encandilar a 10 fantasmas al mismo tiempo, ¿sigues haciendo los mismos escándalos para no escuchar el eco del vacío?, ¡Ay mi sensible Ana! Tan frágil, tan quebradiza y yo con manos tan torpes y bruscas, ¡pero tranquila mi querida Ana! mi meta no es romperte, al menos no por completo, porque si no te tengo ¿A quién le escribiría?
Aquí estamos nosotros, sí, yo y
las múltiples personalidades que viven en mi y a veces por ahí en la casa o en
las personas que quiero. Son como horrocrux, sí, fragmentos de alma, pero me
gusta más llamarlos por sus respectivos nombres, para diferenciarlos y darles
las autonomía que merecen, soy yo, pero un «Yo» plural, porque yo no sería yo
sin ellos quienes me hacen ser quien soy.
El grupo ha ido creciendo desde
que empecé a notar su existencia, les da por adoptar nuevas imágenes, nuevos
sentimientos y de vez en cuando jubilar algunos otros, pero no es que
desaparezcan, sólo toman unas vacaciones, son libres de ir y venir cuando les
plazca.
Otras trabajan de noche mientras todos duermen, a veces revolotean por ahí desordenando mis pensamientos, hasta que uno de mis «yo» pone carácter y volvemos al estado habitual; también se turnan para trabajar por días o temporadas, a veces lo hacen según el clima atmosférico, como dije anteriormente son libres de ir y venir, hacer o deshacer según les plazca, porque eso de los régimen autoritarios no va con nosotros, porque nosotros los yo somos muy desordenados y un tanto orgullosos para dejarnos dominar por otros.
Aunque ellos me hacen ser quien soy, no puedo decir con exactitud quién soy yo de verdad, porque estaría comprometiendo la libertad de ser quien me da la gana.
Otras trabajan de noche mientras todos duermen, a veces revolotean por ahí desordenando mis pensamientos, hasta que uno de mis «yo» pone carácter y volvemos al estado habitual; también se turnan para trabajar por días o temporadas, a veces lo hacen según el clima atmosférico, como dije anteriormente son libres de ir y venir, hacer o deshacer según les plazca, porque eso de los régimen autoritarios no va con nosotros, porque nosotros los yo somos muy desordenados y un tanto orgullosos para dejarnos dominar por otros.
Aunque ellos me hacen ser quien soy, no puedo decir con exactitud quién soy yo de verdad, porque estaría comprometiendo la libertad de ser quien me da la gana.
Estar parada ahí, ahí en el mismo lugar de siempre, el mismo momento, la misma hora capicúa y el mismo pensamiento «¿Será?».
A veces no es necesario pensar tanto las cosas para no estancarse, claro, es fácil decirlo, pero... Al momento de la ejecución...
Mirar atrás, ver mis huellas en el suelo, dar 2 pasos atrás siguiendo el patrón, sufrir de amnesia repentina, quedarse ahí, volver a cometer los mismo errores, usar las mismas frases, molestarse por las mismas cosas, sonreír con las mismas idioteces, es como releer las páginas de un diario escrito sin tinta para cometer los mismos desaciertos.
ARREPENTIRSE...
Dar dos pasos adelante siguiendo el mismo patrón, pararse ahí... Ahí en el mismo lugar de siempre, el mismo momento, la misma hora capicúa y el mismo pensamiento «¿Será?».
A veces no es necesario pensar tanto las cosas para no estancarse, claro, es fácil decirlo, pero... Al momento de la ejecución...
Mirar atrás, ver mis huellas en el suelo, dar 2 pasos atrás siguiendo el patrón, sufrir de amnesia repentina, quedarse ahí, volver a cometer los mismo errores, usar las mismas frases, molestarse por las mismas cosas, sonreír con las mismas idioteces, es como releer las páginas de un diario escrito sin tinta para cometer los mismos desaciertos.
ARREPENTIRSE...
Dar dos pasos adelante siguiendo el mismo patrón, pararse ahí... Ahí en el mismo lugar de siempre, el mismo momento, la misma hora capicúa y el mismo pensamiento «¿Será?».
Los rayos del sol bailaban en tus pestañas mientras el viento besaba tu rostro, sostuve tu mano y fue ahí cuando el tiempo se detuvo, sentí como burlaba a la muerte, mire tu sonrisa por cuadros, por fotogramas, como si se tratase de la película de nuestras vidas. Todo giraba en ese instante, en ese momento perfecto me acerque a tu oído y dije: "Tú, mi mundo" y tras un silencio ensordecedor, como después del Big Bang, supe que había creado un universo en tu mano.
Es difícil tenerte y perderte a diario, es difícil ser tantas cosas a la vez y no ser nada al mismo tiempo, es difícil que me quieras sólo cuando me voy y me ignores cuando estoy, es difícil leerte entre líneas y escucharte entre dientes, cuando lo que en realidad espero es que me regales tantos «Te quiero» como estrellas hay en el firmamento, que tu futuro nazca en mis ojos y lo pinte con la yema de mis dedos, que el único aire que respires sea el perfume de mi cabello y la único paisaje que observes sea mi sonrisa enamorada; que la única miel que pruebes sean mis besos al despertarte y que consigas tu presente en la palma de mi mano, que tu miedo más grande sea extrañar el sonido de mi voz dándote los buenos días y la ausencia más fuerte sea que mis ojos no te desnuden el alma mientras duermo; que la melodía más linda sea mi nombre con tu apellido y que la pesadilla que te despierte por las noches sea no estar a tu lado. Pero es difícil enrredarte en letras, es difícil conquistar tu pensamiento, porque huyes antes de dejarte amar, porque el comienzo asusta más que el final.
Yo enamoro con palabras, porque eso es lo que soy y eso es lo que tengo. Por ejemplo, si fuese Morfeo te enamoraría en sueños, para luego convertirlos en realidad. Si fuese Afrodita te haría el amor, para el amor y por el amor. Si fuese Zeus haría que en cada trueno retumbe tu nombre seguido de te amo, seguido de un por siempre. Si fuese Poseidón posaría tus ojos en el infinito mar y con cada ola rota en la orilla del deseo, marcaría mi huella en tu cuerpo, en tu mirar. Pero no, simplemente soy yo, un mortal atrapado en lo pedestre del subsuelo y tú ahí parada tan etérea e inalcanzable. Quizás lo más helénico que pueda llegar a ser, es cuando Hermes me usa como su instrumento, esos días en lo que no soy yo la que escribo sino él que pone sus palabras en mis dedos, en mi boca y yo fiel a su divinidad me someto a su lírica.

