Simplemente

22:49

No recuerdo el día en que dejé de hablar con las personas y empecé hablar conmigo misma, quizás fue el día en que descubrí como los rayos del sol bailan mientras se cuelan por mi ventana o el día en que un pájaro se poso en mi balcón para contarme que se siente dormir en nubes de algodón, posiblemente sea el día en que vi mi cara de preocupación en el espejo, ese día donde sentí el peso del pasado quebrando mis costillas y atravesando mis pulmones tanto así que por minutos sentí que no era yo, por minutos deje de respirar, deje de vivir; ese mismo día me rendí al destino, paré de luchar por los demás y entonces empecé a evaluar mi vida, vi el mundo con otra cara, bajé las máscaras que tanto me habían costado construir, cerré los ojos y simplemente fui yo...

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