Error

20:28

Su mirada es infinita como el mar cuando se une con el horizonte del cielo. Su boca, roja como la sangre que corre por mis venas, esa sangre que arde cuando rozo su piel. ¿Tenía que ser tan traicionero? Supongo que lo advertí, todo lo vi venir, tenía las señales, tenía las pruebas, pero lo negué, me mentí una y otra vez, juraba que me quería, que todo era real, que nada era una fantasía, me decía una y otra vez que era diferente, que esta vez funcionaria, Pero ¿Qué me hacía creer que era diferente?, ¿Su boca besada por muchas otras? O ¿La verdad que ocultaba sus ojos nostálgicos? Y es que si tuviese la oportunidad de saber las respuestas a todas mis preguntas, me negaría a leerlas, prefiero pensar que el error era de él y no mío.

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