No lo tomen como crítica sino como un punto de vista.

14:46

         No suelo escribir cosas así en mi blog, pero todavía no defino lo que soy y como aquí expreso lo que siento pues seré fiel a mi misma y escribiré a continuación lo que siento:

     Para los que no lo saben, siento un interés peculiar por la fotografía y ciertas expresiones audiovisuales, no soy fotógrafa, quizás por el mismo hecho que no me considero escritora, ni mucho menos poeta, sí, a lo mejor sigo estando muy cuerda para todo este asunto tan maravilloso y lindo del arte, pero bueno me estoy desviando. El comité organizador del evento (y gracias a un amigo muy cercano) me invitaron hacer una muestra fotográfica en honor a un muy complejo libro de Julio Cortázar, "Rayuela" en su evento "Líbrate III" el cual se llevó a cabo el martes 23 de abril para celebrar el día del libro en La Universidad de Los Andes (ULA).

La exposición fotográfica fue un homenaje a “Rayuela” de Julio Cortázar y basé las fotografías en citas textuales del libro, las que más me marcaron, o las que son más famosas, mi intención fue expresar visualmente dicha citas, como las imaginé o lo que me hicieron sentir (aquí les dejo el link de mi Flickr por si quieren verlas http://www.flickr.com/photos/andreamers/8677106840/in/set-72157633311857109/ ).

En lo que llegué a la ULA, un amigo y yo guindamos las fotos del techo y dibujamos en el suelo lo que aquí en Venezuela se conoce como un pisé o un avioncito (según logré enterarme ese día) en el pasillo que queda bajando las escaleras del hall justo en la vía al salón del usos múltiples. Cuando todo estaba listo se me acercó un niño que siempre anda por ahí jugando o haciendo preguntas de lo que no logra comprender, Axel se llama, tendrá aproximadamente unos 6 años de edad, y me preguntó, “¿Puedo jugar?”, efectivamente el pisé hecho en el suelo era para jugar, pero yo no quería que él jugara, ya que era hecho con tiza y lo iba a dañar, le dije que podría jugar pero no ahora sino más tarde, por mi parte esperaba ansiosa a que la gente saliera de las ponencias y vieran mis fotos, mi lema del día era que las criticaran, que me dijeran que aspectos debo mejorar y así poco a poco ir aprendiendo, Axel seguía insistiendo que si podía jugar, a él poco le interesaban mis fotos, sólo quería jugar.

Las fotografías estaban puestas estratégicamente sobre los números del pisé, así las personas que deseaban verlas tendrían que jugar, lo hice de este modo con el fin de volver interactiva la exposición, que las personas recordaran su infancia y apreciaran mi trabajo, con ningún otro fin, claro, las fotos estaban guindadas a la altura de un adulto, no a la altura de un niño de 6 años de edad, por eso Axel no podía ver las fotos, a él sólo le volvía loco el hecho de jugar pisé.

Cuando había terminado de montar todo, una de las organizadoras del evento, La profesora Vanessa Castro, me pide que haga una reseña de mi trabajo, algo básico para una estudiante de 4to año del Comunicación Social, no vi problema alguno hasta que me senté y me puse a redactarla, ahí comenzó todo, ¿Qué quería expresar?, ¿Por qué Rayuela? todo era muy básico, ¿Qué quería? bueno, expresar visualmente citas que consideré las más importantes del libro, más nada y ¿por qué Rayuela? Porque este año se cumplieron 50 años de la publicación de la obra y era eso, un “Homenaje a Rayuela”  todo era así de simple, no había más nada que decir, no había un hecho trascendental que me impulsara como "artista" a realizar ese trabajo, pero sabía que no podía dejar todo tan plano, que las personas querrían que les sacará una lógica más profunda a la exposición para que la considerara interesante o al menos una crítica a la sociedad actual, ya que eso parece mover mucho a estas generaciones.

En eso se acercan mis primeros espectadores, unos nuevo ingreso de mi carrera, ellos no sabían que las fotos eran mías, y fue una sorpresa escucharlos analizarlas junto con el pisé en el suelo, diciendo algo como: "claro, las fotos y el pisé en el suelo expresan un salto en el tiempo, quiere que volvamos a nuestra infancia, porque ya en este punto estamos perdidos..." Bueno, en cierto modo si quería que la gente recordará su infancia, pero no porque los considerara perdidos, sólo quería que se divirtieran un poco, así siguieron pasando estudiantes de Comunicación Social y de Idiomas Modernos, asumo yo, cada uno le sacaba una lógica extraña a mis fotos, unos análisis dignos de un Psicoanalista, pero nadie jugaba, ni siquiera querían caminar por encima del pisé "para no dañarlo" así les dijera: "jueguen, para eso está ahí, para jugar" todos rechazaban mi oferta con una sonrisa, las prioridades de ellos eran el opuesto total a las de Axel, a ellos sólo los motivaba descubrir el mensaje oculto que quería exponer (el cual nunca existió) y el pobre Axel sólo quería jugar.

Poco a poco me fui rindiendo, dejé que Axel jugara y junto con la lluvia, dañaran el pisé en el suelo, unas 3 o 4 personas de las que se acercaron tuvieron lo que en este momento llamo valentía de atreverse a jugar pisé y recordar su infancia, la mayoría me felicitó por mi trabajo y cuando me preguntaban qué si mi intención era representar X o Y asentía con una sonrisa para que se fueran felices con sus análisis, pero creo que al que más logré llegarle con mi trabajo fue a Axel que aunque no estoy segura si vio o no mis fotos, sintió y se emocionó por mi trabajo, aunque para él sólo fue un pisé en el suelo, pero el hecho de que aunque sea a él logré llegarle, fui feliz y esa fue mi conquista del día.

No me mal interpreten, me alegra que mi trabajo los haga pensar, que intentaran descifrar un mensaje oculto, me emociona que les cause intriga, pero a veces hay que dejarnos de formalismos, de sobre racionalizar todo, a veces no hay mensajes ocultos, a veces las cosas son más simple de lo que parecen, pero hemos llegado a un punto en que rechazamos la maravillosa simplicidad de las cosas por creernos unos críticos o eruditos, no existen las verdades absolutas ni palabras suficientes para describir la sensación que recorre el cuerpo después de un estornudo, sólo se siente más no se explica y ahí está lo maravilloso que es sentir sin pensar por qué se siente.


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