Relato a un fantasma.

18:01

Esa noche me habló casi por accidente y sentí como el mundo se venía abajo... de nuevo. Era como si supiera cuando derrumbarme como una torre de naipes.

Temblaba, no porque hiciese frío, no porque sentía como el aire se disipada en su presencia, temblaba porque él me estaba observando, incluso después de marcharse, incluso cuando no estaba, seguía ahí, aunque no pudiese verlo, lo sentía y no lograba explicar cómo.

Noté como intentaba alejarme, casi como si estuviese asustado, como cuando tomaba mi brazo halándome hacía él y con un reflejo instintivo lo alejaba y huía de su trampa, aunque sabía que lo hacía sólo por diversión, le encantaba sacarme de mi zona de confort.

De pronto empezó a desaparecer su presencia a mi alrededor, ya no lo sentía cerca, ya no sentía su mirada espiando a través de mis ojos, lo extrañaba, así fuese solo para hacerme sentir incómoda.

Pasaron los meses y sentía rabia, no había cumplido su palabra, prometió estar ahí y había huido, quizás porque estaba casi tan roto como yo, pero a veces es mejor estar rotos juntos a seguir rompiéndonos por separado.

Después de un tiempo me acostumbré a su ausencia, podía convivir con el recuerdo de tenerlo acostado en mi cama, apoyando su cabeza en mi regazo, escuchando su respiración agitada y cómo todo parecía desvanecerse si estaba a mi lado.

Aunque prefiero recordarlo diciendo que todo se daría a su tiempo y bueno... Yo... yo no estoy apurada.

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