Julián

20:51

Julián iba manejando a toda velocidad en contravía por la 5ta avenida, eran aproximadamente las 4:30 am, se sentía sumamente ebrio,  nunca había notado lo brillantes que eran las luces de los postas y como se reflejaban en el asfalto mojado. Habían pequeños charcos en toda la avenida y le gustaba el sonido que hacían cuando pasaba sobre ellos a gran velocidad, le recordaban el sonido de las olas reventando en la playa de Chuao y lo mucho que extrañaba el azul del Caribe y a su madre despertándolo con una taza de cacao caliente que él mismo había sembrado con ella meses atrás.

Ahora estaba atrapado en este valle, a todos lados que miraba había una montaña que quería aplastarlo, pero en las únicas montañas en las que él quería sumergirse eran las grandes tetas de esa chama que había conocido en una fiesta horas antes.

Mientras que Julián la observaba con detenimiento pensaba que la pana era demasiado sifrinita, nunca se fijaría en un mamarracho como él con su cantadito malandro, había fumado y bebido demasiado, no podía dejar de mirarla, usaba unos shortcitos pequeñitos esos que muestran un poquito de nalgas y su piel se veía tan suave como las nubes.

En plena rumba se fue la luz, era época de racionamiento, mientras todos le gritaban mierdas al gobierno, Julián agarró a Clara desprevenida y le zampó un beso, apretó los ojos esperando una fuerte cachetada, pero le sorprendió sentir su lengua en la laringe, sentía como la chama le chupaba el alma en ese beso, él quería meterle mano y cuando lo intentó, la caraja se alejó. Me llamo Clara le dijo, soy Julián respondió él, con tono de bolsa. 

Clara eran tan blanca que podía seguir con su dedo el camino que tomaban la venas azules que recorrían su cuerpo, Julián pensaba que era como el sol de Chuao, porque así cerrara sus ojos sabía que estaba ahí.

Cuando ella comenzó a vestirse él supo que no volvería a estar con ella y eso lo enloquecía, Clara no iba a querer ser novia de un mamarracho como él que resumía l felicidad en un poco de hierba y anís cartujo, pero ella estudiaba medicina, jugaba tenis los martes y jueves en el club, su papá era doctor y su madre abogado, su hermanito estudiaba en un preescolar donde le enseñan francés y esas porquerías. Él conocía todos sus movimientos y no soportaría volver a tenerla lejos, por eso la golpeó fuertemente y la metió en la cajuela del auto, manejaba tan rápido que se volcó, todo se puso negro.

Al despertar Julián estaba muy alterado, un hombre alto vestido de blanco lo toma del brazo y él comienza a golpearlo mientras grita –Vente pues, ¡Vamos a ver mamawebo! De pronto una mujer aparece en la habitación ¡CLARA! Grita emocionado, ella sonríe y le dice: 

-Julián, no puedes hacer estos desastres cada vez que tienes una pesadilla, eso te pasa por no tomar tus calmantes.

Día 3: Escribe un relato con el siguiente pedazo de diálogo o frase que escuches a alguien decir. Máx. 500 palabras.

Primera frase que escuché: ¡Vamos a ver mamawebo!

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